Importancia de la transferencia de las tareas al juego
La transferencia constituye uno de los criterios fundamentales para valorar la coherencia y utilidad de una tarea de entrenamiento. Una tarea adquiere verdadero sentido metodológico cuando los aprendizajes y comportamientos que genera pueden utilizarse posteriormente para resolver situaciones que aparecen en la competición.
Esto no significa que el futbolista deba reproducir exactamente en el partido la misma acción realizada durante el entrenamiento. La transferencia no consiste en repetir una tarea, sino en utilizar los recursos construidos durante ella para responder ante situaciones nuevas que mantienen una relación significativa con los problemas trabajados.
El objetivo, por tanto, no es conseguir una reproducción mecánica del ejercicio, sino favorecer la capacidad del jugador para reconocer información, interpretar las circunstancias, tomar decisiones y adaptar sus respuestas cuando las condiciones del juego cambian.
De la tarea al juego
Durante el entrenamiento, el jugador se enfrenta a determinadas relaciones entre compañeros, adversarios, espacio, tiempo, balón y objetivos. Estas condiciones generan problemas que requieren diferentes respuestas.
Para que exista transferencia, el futbolista debe ser capaz de utilizar los aprendizajes desarrollados en la tarea cuando se encuentra ante situaciones que no son idénticas, pero que comparten principios, relaciones o demandas relevantes.
Por ejemplo, una tarea diseñada para mejorar la progresión frente a una presión no pretende que el jugador memorice una secuencia concreta de pases. Su finalidad es que aprenda a reconocer posibilidades de progresión, identificar espacios, valorar las opciones disponibles y seleccionar una respuesta adecuada ante diferentes formas de oposición.
La transferencia aparece cuando esos recursos pueden utilizarse posteriormente en otros contextos y ante nuevas configuraciones del juego.
La representación de los problemas de juego
La relación entre tarea y competición no depende de reproducir literalmente el partido. Una tarea puede ser reducida, simplificada o condicionada y, al mismo tiempo, conservar elementos esenciales del problema que se pretende aprender.
Lo importante es determinar qué relaciones del juego deben mantenerse presentes para que la experiencia resulte significativa.
Entre ellas pueden encontrarse:
- relaciones de cooperación y oposición;
- percepción de espacios y compañeros;
- presencia de adversarios;
- presión temporal;
- orientación del juego;
- posibilidades de progresión;
- necesidad de proteger determinados espacios;
- cambios constantes en las condiciones de la situación;
- y necesidad de adaptar las decisiones.
El entrenador debe seleccionar estas condiciones de acuerdo con el comportamiento que pretende desarrollar.
La transferencia no es reproducción
Una de las cuestiones fundamentales es diferenciar transferencia y repetición.
Repetir exactamente una situación de entrenamiento puede facilitar la familiarización con determinadas acciones, pero no garantiza que el jugador pueda utilizarlas cuando cambien las condiciones.
El juego competitivo es variable. Los espacios se modifican, los adversarios responden, los compañeros cambian sus posiciones y aparecen nuevas posibilidades de acción.
Por ello, una tarea orientada al aprendizaje debe permitir que el jugador adapte sus respuestas, en lugar de limitarse a reproducir una solución previamente establecida.
La transferencia implica que el futbolista puede reconocer lo aprendido y utilizarlo de una manera funcional cuando la situación presenta características diferentes.
La variabilidad como condición para aprender
La variabilidad de las tareas puede favorecer esta capacidad de adaptación.
Modificar determinados elementos de una situación —espacio, número de jugadores, relaciones numéricas, reglas, orientación, tiempo disponible u objetivos— permite que el jugador se enfrente a diferentes configuraciones de un mismo problema.
De esta manera, el aprendizaje no queda vinculado exclusivamente a una determinada estructura de tarea.
El futbolista puede comenzar a reconocer qué información resulta relevante y qué principios deben orientar su comportamiento, independientemente de que cambien algunos de los elementos del contexto.
La variabilidad no significa modificar las tareas sin criterio. Cada cambio debe responder a una intención y mantener una relación con el comportamiento que se pretende desarrollar.
La dificultad no garantiza la transferencia
La calidad de una tarea tampoco puede determinarse únicamente por su nivel de complejidad.
Una tarea muy exigente puede generar una elevada intensidad física o una gran cantidad de acciones sin producir necesariamente un aprendizaje significativo.
Del mismo modo, una tarea aparentemente sencilla puede plantear importantes demandas perceptivas, cognitivas y tácticas si obliga al jugador a interpretar continuamente la situación y adaptar sus decisiones.
Por ello, más complejidad no significa necesariamente más transferencia.
El criterio fundamental debe ser la relación entre:
"problema de juego → comportamiento buscado → condiciones de la tarea → aprendizaje → aplicación posterior"
Cuando estos elementos mantienen una relación coherente, la tarea puede convertirse en una experiencia de aprendizaje con mayor significado para la competición.
El papel del entrenador
El entrenador desempeña un papel fundamental en la construcción de esta transferencia.
Su función no consiste únicamente en seleccionar ejercicios, sino en diseñar y modificar las condiciones de la tarea para que los comportamientos que pretende desarrollar puedan aparecer y evolucionar.
A través de la manipulación del espacio, el número de jugadores, las reglas, los objetivos o las relaciones de oposición y cooperación, puede generar diferentes problemas y comprobar cómo responde el futbolista ante ellos.
La intervención del entrenador también debe ayudar al jugador a comprender las relaciones existentes entre sus decisiones y las demandas de la situación, favoreciendo progresivamente una mayor autonomía.
Transferir comportamientos, no ejercicios
El objetivo final no es que el jugador recuerde una tarea determinada, sino que pueda utilizar los comportamientos y recursos desarrollados durante el entrenamiento cuando el contexto lo requiera.
El aprendizaje adquiere valor cuando puede aparecer en diferentes situaciones y adaptarse a las condiciones concretas del juego.
Por eso, una tarea no debe valorarse únicamente por lo que ocurre dentro de ella, sino también por las posibilidades que ofrece para que el jugador aprenda algo que posteriormente pueda utilizar fuera de ella.
La transferencia conecta así el entrenamiento con la competición y permite que las experiencias desarrolladas durante las sesiones contribuyan al comportamiento real del futbolista.
La transferencia como criterio de calidad
La transferencia no debe entenderse como un resultado automático de cualquier tarea. Requiere coherencia entre aquello que se pretende enseñar, las condiciones que se crean durante el entrenamiento y las demandas que posteriormente encontrará el jugador.
Una tarea puede ser útil para desarrollar un comportamiento concreto, pero su diseño debe permitir que ese aprendizaje no quede limitado al contexto exacto en el que fue adquirido.
Por ello, la calidad metodológica de una tarea puede analizarse mediante una cuestión fundamental:
¿Lo que el jugador aprende en esta situación puede ayudarle a resolver otras situaciones relevantes del juego?
Si la respuesta es afirmativa, la tarea está contribuyendo a construir aprendizajes con posibilidades de transferencia.
En definitiva, transferir no significa repetir el entrenamiento en la competición, sino utilizar lo aprendido para interpretar y resolver nuevas situaciones de juego.
La finalidad del proceso es que el futbolista no dependa de una solución previamente ensayada, sino que sea capaz de reconocer el problema, comprender sus demandas, seleccionar una respuesta y adaptarla a las condiciones concretas de la competición.
«Una tarea tiene valor cuando lo aprendido en ella puede seguir siendo útil cuando el juego cambia.»
Seguir explorando
Artículos relacionados
- La tarea como situación de aprendizaje
- Finalidad de las tareas
- Estructura metodológica de las tareas
- Tareas según las fases del juego
- Tipos de tareas
- Importancia de la transferencia de las tareas al juego
📘 ¿Quieres profundizar en este tema?
Este artículo forma parte del modelo metodológico desarrollado en mi libro Fútbol: Construcción del juego ofensivo, donde se explica de forma completa la organización ofensiva, sus principios y su aplicación práctica al entrenamiento.
Este artículo forma parte del modelo metodológico desarrollado en mi libro Fútbol: Construcción del juego ofensivo, donde se explica de forma completa la organización ofensiva, sus principios y su aplicación práctica al entrenamiento.
Más de 200 páginas de metodología aplicada, principios tácticos e ilustraciones para entrenadores de Fútbol.

Comentarios
Publicar un comentario