Transferencia a la competición
La eficacia de una tarea de entrenamiento no debe valorarse únicamente por su intensidad, dificultad o exigencia técnica. Su verdadero valor metodológico reside en su capacidad para generar comportamientos que puedan manifestarse posteriormente en situaciones reales de competición. Para favorecer esta transferencia, las tareas deben conservar aquellos elementos que determinan la lógica interna del juego: cooperación, oposición, incertidumbre, orientación, interacción y toma de decisiones . La presencia de estos elementos permite que el jugador no se limite a ejecutar acciones previamente determinadas, sino que deba interpretar el contexto y adaptar su comportamiento a las circunstancias de cada situación. La transferencia no implica reproducir siempre el partido en su totalidad. Las tareas pueden simplificar determinados elementos del juego o modificar sus condiciones para facilitar el aprendizaje, siempre que mantengan una relación funcional con los comportamientos que se pretenden de...