- Objetivo táctico principal: Favorecer la progresión del balón mediante la ejecución de un pase vertical tras la fijación del defensor, integrando conservación y avance en espacios reducidos.
- Principios ofensivos: Apoyo, movilidad, progresión y continuidad del juego.
- Contexto estructural: Juego de ataque en superioridad numérica.
- Jugadores: 4 atacantes x 1 defensor.
- Espacio: 1 zona de 7 x 7 metros.
- Duración: 2 series de 7 minutos.
- Material: Balones, petos y semiesferas.
- Estímulos perceptivo-decisionales: Identificar el momento óptimo para realizar el pase vertical, valorando la posición del defensor, su orientación y la posibilidad de fijarlo previamente mediante la circulación.
- Reglas condicionantes: Juego limitado a un máximo de 2 toques por jugador, favoreciendo la velocidad de circulación y la precisión en la toma de decisiones.
- Consignas del entrenador: Atraer para liberar. Fijar al defensor antes de buscar el pase hacia delante. Abrir líneas de pase. Perfilarse para facilitar la progresión.
- Criterios de evaluación: Progresiones verticales completadas sin pérdida. Calidad en la fijación del defensor previa al pase. Eficacia en la ejecución del pase vertical.
- Progresiones o variantes: Introducir otro defensor. Reducir el espacio para incrementar la presión. Limitar a un toque cuando el compañero toco dos.
- Tarea / Reglas:
- Atacantes: Mantener la posesión del balón mediante circulación continua y buscar progresar a través de pases verticales, especialmente tras fijar al defensor.
- Defensores: Recuperar o interceptar para cambiar de rol con el último atacante en tocar el balón.
Reflexión metodológica.
La incorporación del pase vertical dentro del rondo busca desarrollar comportamientos ofensivos relacionados con la fijación del defensor, la progresión y la continuidad de la circulación en espacios reducidos. El valor metodológico de la tarea reside en enseñar al jugador a interpretar cuándo conservar y cuándo acelerar el juego hacia delante, utilizando la circulación previa para atraer al defensor y generar líneas de pase interiores. La limitación a dos toques incrementa la velocidad perceptivo-decisional y favorece la orientación corporal previa a la recepción, promoviendo una circulación dinámica orientada no solo a mantener la posesión, sino a progresar con intención táctica.

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