- Objetivo táctico principal: Desorganizar la presión rival mediante la aportación sistemática de cambios de orientación, favoreciendo la circulación hacia el lado débil y la progresión en condiciones ventajosas.
- Principios ofensivos: Amplitud, movilidad, cambio de orientación y continuidad del juego.
- Contexto estructural: Juego de ataque en superioridad numérica.
- Jugadores: 5 atacantes x 3 defensores.
- Espacio: 1 zona de 15 x 12 metros.
- Duración: 2 series de 7 minutos.
- Material: Balones, petos, semiesferas y conos.
- Estímulos perceptivo-decisionales: Percibir la orientación de la presión defensiva e identificar el lado débil, determinando el momento óptimo para cambiar el balón y aprovechar los espacios con menor oposición.
- Reglas condicionantes: Cada secuencia de posesión (5 pases) debe incluir al menos un cambio de orientación, trasladando el balón desde una zona a la otra.
- Consignas del entrenador: Atraer la presión a una zona antes de cambiar el balón. Mantener la amplitud constante para facilitar el cambio de orientación. Ajustar el perfil corporal para ejecutar pases largos o diagonales con precisión.
- Criterios de evaluación: Número de cambios de orientación realizados. Capacidad de conservar la posesión tras el cambio. Eficacia en identificar y explotar los espacios.
- Progresiones o variantes: Limitar el ritmo de juego a 2 toques. Reducir el espacio. Establecer zonas exteriores obligatorias para realizar el cambio de orientación.
- Tarea / Reglas:
- Atacantes: Mantener la posesión asegurando que en cada secuencia se produzca un cambio de orientación entre zonas después de la primera posesión.
- Defensores: Recuperar el balón e intentar salir conduciendo fuera de la zona, consolidando la acción defensiva en transición ofensiva.
Reflexión metodológica
La obligación de introducir cambios de orientación dentro de cada secuencia de posesión busca desarrollar comportamientos ofensivos relacionados con la amplitud, la movilidad y la identificación del lado débil de la presión rival. El valor metodológico de la tarea no reside únicamente en conservar el balón, sino en aprender a atraer la presión hacia una zona para posteriormente trasladar el juego hacia espacios con menor oposición. La superioridad numérica favorece la continuidad de la circulación, mientras que la limitación espacial incrementa la velocidad perceptivo-decisional y la necesidad de ajustar constantemente la orientación corporal para ejecutar cambios de orientación precisos y eficaces.

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